Blog de Grupormiga
¿Somos de verdad responsables socialmente?
Esta pregunta me asalta de forma permanente.
He asistido a un curso sobre Responsabilidad social empresarial (RSE), término más conocido en su vertiente anglosajona como Responsabilidad Social Corporativa (RSC).
Hemos tenido el privilegio de contar con ponentes de gran nivel entre los que destaco a Ramón Jaúregui, (http://elblogderamonjauregui.blogspot.com) que nos han trasladado sus reflexiones y puntos de vista sobre este concepto que cada vez está cobrando mayor fuerza en el ámbito de gestión de las empresas.
Para Ramón Jaúregui (y yo coincido con su visión) la Responsabilidad Social de la Empresa es:
- La búsqueda de una relación armoniosa y conciliada con todos sus grupos de interés.
- Una relación honrada y transparente con accionistas, trabajadores, proveedores, clientes, comunidad y entorno ecológico.
- Un pacto implícito entre empresa y sociedad que inspira una estrategia responsable en la gestión económica, productiva y de Recursos Humanos.
- Una práctica que promueve la defensa activa de los Derechos Humanos, establece condiciones laborales dignas para sus trabajadores y respeta el medio ambiente.
- Una práctica voluntaria, superadora de los mínimos exigidos por las leyes, que busca la excelencia en sus comportamientos internos y externos, que asegura el buen gobierno hacia sus accionistas (y yo añadiría, y todos los grupos de interés)
En los debates que se han generado a través de las ponencias ha quedado constatado que las empresas españolas suspenden en prácticas de Responsabilidad Social.
Al margen de esta situación, probablemente real y poco deseada, a mí lo que me preocupa es que utilicemos este intento de evolución de las empresas a nuevos modelos de gestión, como justificación para descargar el peso de la responsabilidad social en ellas. El ejercicio de la responsabilidad social se apoya y sustenta en valores como la honestidad, la generosidad, la autocrítica, la solidaridad por poner solo algunos ejemplos y no debemos olvidar que todas las organizaciones son un simple espejo de la sociedad en la que se crean e integran.
Si queremos empresas responsables, tenemos que dar ejemplo de clientes responsables teniendo claro que cuando adquirimos un producto o servicio a una empresa, validamos su modelo de gestión como modelo de éxito. Si lo hacemos en empresas que no respetan a sus colaboradores y les abonan sueldos no acordes con sus aportaciones al éxito de la empresa, que no cumplen con los compromisos adquiridos con proveedores, que incumplen normativas legales, etc., lo que estamos haciendo es poniendo nuestro granito de arena para que el conjunto de empresas del mercado adopte ese mismo modelo de éxito y finalmente nosotros también estaremos sometidos a esas mismas circunstancias.

Si queremos hijos responsables socialmente, tenemos que darles ejemplos y no solo consejos y directrices de cómo se hace para serlo.
Termino con una frase de Alex Rovira que me encanta por su llamada a la acción personal:
"Cuando nada cambia, si tú cambias, todo cambia"







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