Blog de Grupormiga
Ciudadanos del mundo
Google Earth, es un programa fantástico. No sólo porque podemos ubicarnos en cualquier parte de la tierra sin salir de casa y buscar restaurantes, edificios, plazas y un sinfín de cosas, sino también porque nos aporta una visión más amplia de nosotros mismos.
Si introducimos por ejemplo la localidad francesa de Cannes, nuestro vuelo comienza hasta aterrizar en dicha población. Según nos vamos acercando, distinguimos ambos puertos deportivos, el paseo marítimo, el recinto del festival de cine y hasta alguna persona fotografiada sin haber sido consciente de ello. Haciendo el recorrido inverso, partiendo de Cannes hacia el exterior, a medida que nos distanciamos observamos la ciudad al completo, las localidades vecinas, el departamento de los Alpes Marítimos, la región de la Costa azul y Riviera francesa, Francia, Europa… hasta ver el globo terráqueo en su conjunto y sentirnos una parte más del universo.
Y es que la tierra que hoy pisamos ha cambiado a lo largo de toda su existencia; hace millones de años los continentes tenían formas y superficies que difieren bastante de las actuales. El continente único Pangea, se dividió posteriormente en Laurasia y Gondwana, siendo estos los antepasados de los seis actuales. Por eso, el terreno al cual decimos que correspondemos es relativo, como para tener una sola sensación de pertenencia a un lugar.
¿De dónde nos sentimos? ¿Del lugar dónde nacimos y criamos? ¿O de aquel en el que hemos pasado nuestra mayor parte del tiempo? ¿Dónde mejores recuerdos tenemos? ¿O ese sitio que está por descubrir? ¿”Ser de” no es más un sentimiento que nos acompaña, que el hecho de supeditarnos a un territorio?
Yo me siento de Asturias, de Alicante, de Madrid, de Murcia, de España, de Europa, y de todos esos lugares que están por descubrir…
Ciudadana del mundo.
Por Ormiga Viajes







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